Entre las cosas buenas que te pasan en la vida está la de cruzarte el día menos pensado con personas no aburridas, como mi amigo neoyorquino, con el que comparto ciertos gustos y teorías. Gracias a él he podido ver esta película así que, por fin, esta entrada se la dedico. Como Gep Gambardella, y puesto que hace un tiempo que no quiero tomarme la vida demasiado en serio, no sé si estaré a la altura de sus expectativas pero en realidad, da lo mismo; la cosa es salirse de la pecera un rato.
La película
Gep Gambardella es un señor de 65 años que vive en Roma desde hace 40. Cuando llegó, con sus 26 años, no aspiraba a ser un mundano más de la dolce vita italiana, sino que aspiraba a ser el rey de los mundanos, quería tener el poder de hacer fracasar las fiestas - si por ejemplo, él no estaba presente. En su vida, ha publicado un libro - El aparato humano - que le trajo éxito y le permitió vivir cómodamente. Trabaja en una revista y realiza entrevistas a actores o personas que son peculiares por algún motivo. Su jefa - Dadina - es una enana con la cabeza muy bien amueblada que no entiende el problema que pueden tener otros enanos cuando les llaman enanos. Ella asume que es enana y parece llevarlo bien. Se lo monta como puede, acude a fiestas y tiene mucho sentido común.










