sábado, 26 de abril de 2014

Sonata de otoño de Bergman o de cuando todo se hace en nombre del amor


Sonata de otoño es una película del cineasta sueco Ingmar Bergman del año 1978. Galardonada con el Globo de Oro a la mejor película extranjera y nominada a dos Óscars.

La película
Eva y Víktor son un matrimonio que llevan una vida aparentemente calmada y parroquiana. Eva hace más de 7 años que no ve a su madre - Charlotte -, y al morir el compañero de su madre, Leonardo, con el que Charlotte había estada durante 13 años, Eva decide escribirle para invitarla a que se aloje en su casa, con las intenciones de aprovechar la ocasión para retomar el contacto. Charlotte es una pianista de éxito y aparece en casa de Eva sin saber que su otra hija enferma, Helena - de quien Charlotte pensaba que seguiría interna en la clínica en la que la dejó - vive ahora con Eva y Viktor en la casa de ambos. Aunque Charlotte se angustia al saber que Helena está en casa de Eva, finalmente consigue enfrentarse al momento. Las tensiones entre Charlotte y Eva estarán presentes en toda la película hasta un final apoteósico en el que fundamentalmente Eva, y con la ayuda del alcohol, sacará todo el odio reprimido que lleva dentro.

jueves, 20 de marzo de 2014

Después de tantos años: el desencanto continúa


Por fin el otro día, gracias a mi amigo Pablo, pude ver Después de tantos años de Ricardo Franco. Una película que se rodó 20 años después de El Desencanto.  Si el Desencanto era un retrato sin miramientos sobre los pensamientos de la familia Panero recién muerto el padre, Después de tantos años es un documento que muestra sin ningún tipo de filtro, la crueldad de la memoria.

De nuevo, los hermanos Panero reaparecen, esta vez, habiendo muerto ya la madre y estando vivos aún Michi Panero, que murió en el 2004, Juan Luis Panero, muerto en el 2013 y Leopoldo María Panero, muerto este mismo mes de marzo. Las edades de sus respectivas muertes, 52 años y en su casa de Astorga, 71 años y en Gerona y el mediano de la familia, Leopoldo, con 65 años y en Las Palmas de Gran Canaria, lugar donde pasó sus últimos años en otro de esos psiquiátricos donde al final, se internaba voluntariamente.

domingo, 2 de marzo de 2014

Diario de un seductor de Kierkegaard: la estética como forma de vida


Kierkegaard se anticipa a su tiempo en que es capaz de elevar a la categoría filosófica la vida cotidiana. Al contrario que Hegel, para quien el individuo se realiza cuando trasciende su particularidad, Kierkegaard defiende la idea de que cada persona se realiza cuando refuerza su singularidad eligiendo de forma libre y responsable entre las alternativas que le ofrece la vida. En relación con esto, Kierkegaard escribió una obra denominada O lo uno o lo otro compuesta de una serie de ensayos donde reflexiona sobre dos estadios entre los que cualquier persona debería vivir, eligiendo uno u otro. La estética y la ética. Publicada en el año 1843 bajo el seudónimo de Víctor Eremita. Posteriormente, añadiría un estadio más que sería el estadio religioso. 

Las personas que se encuentran en el estado estético buscan el goce sensual y viven en la inmediatez del momento. No quieren compromisos y se rodean de belleza persiguiendo la obtención de placer. Aquellos que viven en el estadio ético son los que han conseguido interiorizar los valores universales y viven conforme a ellos. Dan valor al compromiso, a la responsabilidad y a diferencia que los estetas, se relacionan con otras personas haciendo que cada una de ellas sea un fin en sí mismo. El matrimonio, si es visto y vivido como una relación desinteresada de reconocimiento mutuo y proyección de futuro, será la relación ética por autonomasia. En el estadio religioso las personas se relacionan con Dios a través de la experiencia de la fe. Para los que viven instalados en este estadio, sólo ante Dios pueden adquirir una vida humana plena. 

viernes, 21 de febrero de 2014

Rebeca de Hitchcock o sobre las consecuencias de cargar con una R omnipresente


Rebecca es una película de culto de Alfred Hitchcock de 1940. Ayer tuve oportunidad de verla en el Centro de Ocio Contempóraneo de Badajoz. Esta película recibió dos Óscars; uno a la mejor película y otro a la fotografía. Tuvo 11 nominaciones. 

La película

Maxim de Winter es un aristócrata inglés, que está pasando una temporada en Montecarlo, un lugar que solía ser frecuentado en aquella época por la alta sociedad. Es viudo y muy atractivo. En los últimos tiempos parece estar viviendo un estado de misantropía tras la muerte de su mujer, Rebecca, y anda en solitario por el hotel de lujo en el que se hospeda en Montecarlo, pasando un período vacacional. Por allí, se pasea también una rica señora americana, que tiene a su servicio a una joven de aire angelical que conecta inmediatamente con Maxim cuando ambos entrecruzan sus miradas. Tanto es así que se casan. 

Volver a Manderley, la mansión de Maxim, no entraba en sus planes, pero cuando se casa, decide volver a vivir allí con su nueva esposa. La mujer tendrá que lidiar con todo el personal que está al servicio de Maxim, incluida la "ama de llaves", quien tenía un estrecho vínculo y profunda admiración por Rebecca, la primera mujer de Maxim. A medida que avanza la película, la "presencia" de Rebecca se hace cada vez más intensa. La R de Rebecca está presente en cada rincón de la mansión, en cada objeto, en el gabinete, en las obras de arte que adornan la casa, y en la mente de todo aquél que pasa por Manderley. Una cruz que le cae a la guapa de Joan Fontaine, quien fue candidata al Óscar como mejor actriz por esta película, llevándoselo finalmente Ginger Rogers por Kitty Foyle.



jueves, 6 de febrero de 2014

El amor a la vida: Erich Fromm en su última etapa


La primera vez que "tuve contacto" con Erich Fromm, fue en el Colegio, donde nos hicieron leer El arte de amar. Tengo buenos recuerdos asociados a ese libro y seguramente lo vuelva a leer después de haber leído El amor a la vida, un libro donde están recogidas diferentes conferencias que el autor impartió en el período de 1976 a 1979, justo hasta un año antes de morir, en 1980. 

En el libro, Fromm hace un repaso de la sociedad de la abundancia relativa y de la sobreabundancia. El hombre se ha convertido en un ser preocupado por tener, que suple su vacío existencial, por NO SER, con una sobreabundancia y consumo desmesurado propios de un alma ansiosa. Bastante interesante la reflexión que hace acerca de la avidez y los problemas de obesidad de este siglo. Igualmente, hace un repaso de lo que el matriarcado y el patriarcado han supuesto para la humanidad así como las diferencias "generalizadas" entre el amor de un padre y el de una madre. La idea general - y hago hincapié en esto, pues no es una sentencia que él haga y él mismo dice que hay casos contrarios - es que el padre no quiere a todos los hijos por igual y prefiere a aquél que más cumple sus órdenes, mientras que la madre quiere a todos sus hijos por igual. 

viernes, 31 de enero de 2014

La dulce de Dostoievski o el suicidio como solución al hastío vital y a la autocondena


No te molestes. No he destripado nada con el título de esta entrada. Lo del suicidio aparece al principio de la novela. 

La dulce es una novela corta que escribió Dostoievski en sólo dos meses del año 1876, un poco después de haber publicado Los demonios. Quería haber leído Memorias de la casa muerta y Humillados y ofendidos pero no estaban en la biblioteca, así que, me decanté por esta novelita que no me ha defraudado en absoluto. Ha cubierto mis expectativas, como me suele ocurrir con los rusos, incluso con los músicos rusos. 

La novela está escrita en forma de monólogo y el protagonista es un usurero que ronda los 50 y que vive atormentado, como otros personajes de Dostoievski. Es un anti - héroe. Acaba de encontrarse a su mujer muerta, y trata de poner en orden las ideas. Repasa su estancia en el ejército y cómo le expulsaron de él por no batirse en un duelo, cómo conoció a su mujer y cómo consiguió casarse con ella usando la miseria humana como arma para conseguirla, quien por otra parte, todo hay que decirlo, también fue consentidora de la situación. Ella - antes de casarse con el usurero - vivía con dos tías que se aprovechaban de ella, se estaba quedando sin dinero, e iba cada día con más frecuencia a ver al usurero y a tratar de venderle objetos para poder sobrevivir.

El protagonista narra la historia de ellos dos, de las dos habitaciones en las que convivían, de las infidelidades de su mujer con el hombre que quiso batirse en duelo con él y la sorna que tuvo que soportar por etiquetarle como cobarde, de la época en que dormían en camas separadas - ¡ay! ¡cuántos matrimonios habrá así! -, de los largos silencios en la pareja, etc. aunque eso parecía darle igual porque como él mismo dice en una parte de la novela "Soy un experto en hablar en silencio, toda mi vida he hablado en silencio. He vivido en silencio verdaderas tragedias. ¡Y es que yo también he sido un desgraciado. Todo el mundo me ha rechazado y olvidado, y eso nadie lo sabe!...-.

Y qué bien lo hace Dostoievski. Qué manera de centrarse en el azar, como hace mucha gente, de retratar tan bien el funcionamiento del cerebro y la asociación libre además de las mentes enfermas y tóxicas. El protagonista se fustiga durante un tiempo pensando en que si hubiera llegado cinco minutos antes a casa, su mujer no se habría podido tirar de la ventana. Y también, gracias al azar, Lukeria - una mujer que trabajaba para ellos - pudo salvarse de la acusación de asesinato. Pues justo cuando Lukeria entró en la habitación, la esposa se precipitó por la ventana, pero el azar quiso que hubiera vecinos asomados a las ventanas que fueron testigos de la situación. 

La dulce, según comentan en el postfacio, inspiró al director Robert Bresson para la película Une femme douce (1969) con Dominique Sanda y Guy Frangin como protagonistas. Te la recomiendo si te apetece leer algo cortito pero intenso.


domingo, 12 de enero de 2014

El nuevo intelectual: Ayn Rand y el hombre productivo


La segunda de las entradas de este blog estaba dedicada a la autora de este libro. He vuelto a ella en esta ocasión con su ensayo El nuevo intelectual escrito en el año 1961 donde la autora presenta su sistema filosófico llamado objetivismo. 

En él, Rand distingue 3 tipos de individuos. Dos de ellos, son los causantes de la bancarrota de la sociedad. Unos son los místicos y otros son los bárbaros. Los primeros son aquellos que niegan que la existencia sea una realidad, se dejan guiar por las emociones y evaden hacer uso de la razón. Creen que en el mundo se dan situaciones que escapan a su control, y sienten que mediante la razón no encontrarán las soluciones a su vida. No tienen un propósito vital, viven con la moral del sacrificio y sienten culpa crónica. Usan la fe o alguna creencia que escapa de la razón - como la filosofía Zen u otras teorías que escapan a la mente - antes que la propia razón. Los bárbaros son los opuestos a los místicos aunque ambos se necesitan mutuamente. Son aquellos que viven y se ocupan de lo inmediato, que en algún momento dado pueden hacer uso de la fuerza física para lograr sus objetivos. Son los dictadores o los que oprimen al individuo a favor del colectivismo. No hacen uso tampoco de su mente, actúan automáticamente. Los primeros se guían por las emociones y en muchas ocasiones acaban abandonándose al vicio y los segundos se guían por lo automático y la fuerza física. Ambas tipologías recogerían a la gran masa de la población. 

Luego están los hombres productivos. Serían aquellos que tienen un propósito en la vida, tienen autoestima y sienten orgullo de lo que hacen. No sienten culpa crónica ni miedo. Creen que la realidad existe, que A es A. Un ejemplo de este tipo de hombres desde el punto de vista intelectual sería Aristóteles cuya obra surge y defiende el uso de la razón para gobernar la vida. Luego llegaría Kant para destruir esta idea y fomentar la vuelta al oscurantismo y al misticismo. 

Relato 7 - Un miércoles veraniego

Era el primer verano que Irene pasaba en solitario en el pueblo. Sus padres y ella vivían en otra ciudad que se encontraba a una hora de distancia y ese año, sus padres tenían que quedarse allí porque el padre de Irene no tenía vacaciones debido a que estaban haciendo remodelaciones en la plantilla y se había acumulado el trabajo.
Irene tenía 17 años. Le encantaba ir al pueblo en verano. Tenía una pandilla de amigos divertidos, podía ir a la piscina cada día, a veces iba a comer paella y a tocar la flauta al campo de su amiga Patricia, donde se pasaban las horas en los sillones situados bajo la higuera y por donde pasaban muchos de sus amigos. Jugaban a las cartas, comían cortes helados de chocolate y vainilla, bebían alguna cerveza, reían, se bañaban de noche en la alberca que había en el campo, hacían remolinos en el agua y eran felices. El mundo era para ellos.
Casi todas las noches iban un rato a uno de los bares del pueblo, el Lucas, que tenía un patio en el que muchos días jugaban a los dados y donde escuchaban la música que les gustaba.

sábado, 11 de enero de 2014

Relato 6 - Un psicópata en la cafetería

Eran las 3 de la tarde. Alicia comenzaba las tutorías de psicología por la UNED a las 4 y antes de ir a clase, se pidió un café en el Quintanilla; una cafetería que estaba situada justo enfrente de la sede de la UNED y a la que le encantaba ir porque adoraba esas baldosas hidráulicas que contenían mosaicos de colores. Las baldosas típicas del modernismo. Se sentía especialmente bien, en general, en lugares que contaban con este tipo de suelos.
Un café con leche, por favor -. Se sentó en una de las mesas de madera que había en el fondo del bar, de forma cuadrada y justo al lado del ventanal. Le gustaba la asociación de café, baldosas hidráulicas, libro y sol de invierno tras la ventana.
Se acercó un hombre alto y grande, que rondaba los 47 años y le preguntó - ¿Puedo sentarme aquí? - Refiriéndose a la misma mesa en la que estaba Alicia.
- Bueno, el bar no es mío. Yo estoy leyendo. Usted puede sentarse donde quiera, dijo con tono inseguro y amable. Alicia solía sentir una fuerza sobrenatural que le superaba en esas situaciones y que le impedía ser tajante con ciertos individuos que pecaban de falta de empatía.
El señor sólo fue capaz de permanecer en silencio alrededor de un minuto. Vio que Alicia estaba leyendo un libro de psicología y le preguntó.
-¿Te interesa la psicología?
- Sí, estoy estudiando la carrera.
- Vaya. Pues hoy en día cualquiera es psicólogo, es más, te diría, que cualquiera tiene una carrera. Sin embargo, tú le preguntas a uno de esos que se creen listillos por haber estudiado una carrera cuántos números hay y no conocen la respuesta. ¿Cuántos números hay?

viernes, 10 de enero de 2014

Relato 5 - La chica con la que vivo


- Qué queréis tomar, preguntó Álex.
- Un café con leche, por favor, dijo Sumi.
- Yo quiero un té rojo, dijo Sayuri.

Él se pidió un mojito y llevó todas las bebidas a la pequeña mesa redonda de la tetería. Era el primer día que tomaba algo con sus nuevas compañeras de trabajo fuera del horario laboral.

- Pues sí, suelo escuchar Radio 3. Si quieres, puedo grabarte un disco con algunos de los grupillos que más me gustan y te lo llevo a la oficina la semana que viene.
- Genial, dijo Sumi.
- La chica con la que vivo, dijo Álex, no escucha música. No es tan melómana como yo. 

Sumi y Sayuri se miraron y siguieron hablando. Álex, colocándose de vez en cuando sus gafas de pasta negra, siguió hablándoles con mucho entusiasmo de sus gustos musicales, de algunos de los lugares que había visitado, en qué habían consistido sus anteriores trabajos, la gente que había tenido a su cargo y todo lo que le apeteció contar.

Pasaron los meses y resultó que "la chica con la que vivía", se llamaba Cristina y se habían casado. Eso sí, sin banquete tradicional y con una comida informal en una de las terrazas de la Plaza España.